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No es ningún experimento: las mujeres ayudan a encaminar el crecimiento de la ciencia y la tecnología en India

"La ciencia no es para niñas": esa era la rígida advertencia que muchas científicas oían antes de abocarse a exitosas carreras en una India en cambio veloz, dirigiendo el programa de defensa, trabajando afanosamente en laboratorios para realizar descubrimientos o dedicando años en pos de la investigación académica.

En las últimas décadas, las mujeres lucharon contra el rechazo rotundo de sociedad e instituciones y el rechazo familiar a seguir profesiones en las ciencias puras, la tecnología y otros sectores afines para convertirse en modelos a seguir por muchos miles.

Los esfuerzos dieron sus resultados. Lo que se evidencia por la creciente tribu de mujeres científicas y tecnológicas.

âNo es una paradojaâ, asevera Tessy Thomas, que ha trabajado en las últimas dos décadas en el desarrollo de armamento estratégico y misiles de balística con posibilidades nucleares.

Thomas, de 50 años de edad, que ha dirigido el equipo del Agni-V, el misil capaz de portar una cabeza nuclear, con un alcance de 5000 kilómetros que ha sido desarrollado en India, dice que no hay discriminación de género en ciencia.

âNo existe la discriminación de género en la ciencia porque la ciencia no sabe quién trabaja para ella. Cuando llego a mi trabajo ya no soy una mujer. Soy sólo una científicaâ,  declaró a IANS en un reportaje previo Tessy, quien dedica a su madre su vertiginoso ascenso como experta en defensa.

Una mujer extraña en un bastión masculino, la científica de la Organización de Investigación y Desarrollo en Defensa (DRDO) recordó que las mujeres solían constituir en el pasado el dos y el tres por ciento de la comunidad científica de DRDO. âAhora son entre el 12 y el 15 por cientoâ.

El gobierno de India también ha trabajado duro iniciando varios programas y becas para fomentar que las jóvenes consideren la ciencia para su profesión.


âLas mujeres constituyen el 50%  de nuestra población, pero ese número no está representado en el ámbito de la ciencia. Sin embargo, se está mejorando y se están llevando adelante varios programas para acercar a las mujeres a la cienciaâ, dijo Vinita Sharma, jefa de la división de Ciencia para la Equidad, el Empoderamiento y el Desarrollo (SEED), del Departamento de Ciencia y Tecnología.

Reconociendo que las mujeres con frecuencia interrumpen su carrera debido a la maternidad y las responsabilidades familiares y les resulta difícil regresar al empleo, el gobierno ha intervenido con el Programa de Mujeres Científicas (WOS). El programa está dirigido a científicas y tecnológicas de entre 30 y 50 años que desean regresar a las ciencias principales y trabajar de científicas de peso.

A partir de esa iniciativa, se realiza un esfuerzo concertado para otorgar a las mujeres un fuerte apoyo para ayudarlas no sólo a reincorporarse a la corriente dominante sino también proveer una plataforma de lanzamiento para mayores incursiones.

Según este esquema, las científicas son incentivadas a realizar investigaciones en áreas colaterales de la ciencia y a partir de temas de relevancia social y realizar pasantías científicas y tecnológicas seguidas de un empleo independiente.

Disha (âdirecciónâ en hindi) es uno de esos programas. Tiene una apabullante respuesta por parte de mujeres ansiosas de reincorporarse a la investigación de cabecera. El número de solicitantes para la beca ha sido más del doble en los últimos años.

El gobierno también se ha concentrado en atraer talentos en los niveles escolares y universitarios.

Una de esas iniciativas âpara atraerlas en su juventudâ es el âBalancing Actâ, un libro que contiene historias de 21 mujeres pioneras de la ciencia en los años sesenta cuando era un ámbito dominado por hombres.

El libro cuenta infinidad de historias â todas inspiradoras â  sobre las dificultades que estas mujeres enfrentaron y el modo en que las sobrellevaron para cumplir su sueño científico.

Entre ellas estaba Rajinder Jeet Hans-Gill, quien se retiró como profesora de matemática de la Universidad de Panjab. Ella debía disfrazarse de varón con un turbante y pantalones cortos para poder ir a la universidad, dado que en los años cincuenta no había oferta alguna para niñas en el distrito de Nawanshahr en el estado norteño de Punjab en India.

Finalmente, se graduó en matemática en una Universidad para varones.

A su vez, está Rama Govindaraj, egresada del Instituto de Tecnología de India, a quien no se le permitió entrar al establecimiento de una empresa química para realizar un programa de capacitación por ser mujer.

âMe dijeron que me darían un certificado y que no era necesario que asistiera a la capacitación porque era la única mujer entre tantos hombres y me dieron como excusa que no tenía la vestimenta adecuada. Fui firme y les dije que podía manejar y vestir lo que fuera necesario y me puse el único par de vaqueros que tengo durante todo el mes de la capacitaciónâ, dijo Govindaraj.

Manju Ray, una enzimóloga de la Asociación India para el Cultivo de la Ciencia, en Kolkata, hizo muchos esfuerzos para capacitarse mientras vivía en una pequeña aldea en lo que ahora se conoce como Bangladesh.

Durante su examen en la Clase 10, Ray, hindú, debió vivir con una familia musulmana para evitar una travesía de ocho o nueve horas para llegar a su escuela. Ella y su familia sufrieron el rechazo de la comunidad a raíz de esto.

El libro,  un recuento detallado de las luchas, la perseverancia, el coraje y el éxito de las 21 mujeres, fue escrito por SPARROW â un fideicomiso establecido en Mumbai en 1988 para crear archivos nacionales para la mujer que incluye material impreso, historia oral y pictórica.

âEl libro es para jóvenes sedientas de saber quiénes fueron sus ancestros científicos en India. Desde comienzos del siglo XX en adelante han existido en la India muchas extraordinarias científicas, dijo el director de SPARROW, C.S. Lakshmi.

El libro es para aquellas jóvenes que quieren romper con imágenes estereotipadas y golpear a las puertas de la ciencia con determinación y coraje.

âEs un sendero menos concurrido pero, aún así, uno que ya ha sido recorrido por otras personasâ, declare Lakshmi.
Hans-Gill, Ray y Govindaraj y los desafíos que debieron enfrentar son los ladrillos sobre los que se sostienen las carreras de muchas científicas. El incremento en el número de ellas nos hace recordar las palabras del primer Primer Ministro de India, Jawaharlal Nehru: âEl futuro pertenece a la ciencia y de aquellos que son sus amigosâ.

--Indo-Asian News Service

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